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Bombero de Arizona escaló el Everest con una guitarra en la espalda

Las obras caritativas se han convertido en un motor para diversas actividades deportivas como caminatas o maratones.
Sin embargo, Todd Pendleton, bombero de Scottsdale, decidió llevar el reto a nuevas alturas, literalmente.
Pendleton embarcó en una aventura de ocho semanas para escalar el monte Everest con una guitarra autografiada por la leyenda del rock Alice Cooper, en su espalda.
Pendleton además de ser bombero también funge como guía de excursiones en el suroeste del país...
empleo que lo llevó entrenar a algunos miembros de la Sociedad de Leucemia y Linfoma.
Sus historias de dolor y de lucha lo llevaron a aceptar el reto de ser parte de una expedición a la cima del monte Everest.
De este modo y con el fin de crear conciencia y recaudar fondos para encontrar la cura para quienes sufren de cáncer en la sangre, nació “Ascendiendo por la Cura”.
No fue una excursión común porque también coincidió con la celebración de los 50 años desde que el primer americano llegó a la cúspide...
y los 60 años desde que cualquier ser humano logró conquistar la montaña más alta del mundo.
FOTO: Pendleton sufrió quemaduras en su rostro debido a las bajas temperaturas.
En el sesenta aniversario del primer ascenso al Everest por el neozelandés Sir Edmund Hillary y el nepalí Tenzing Norgay Shera, un récord de 500 personas subieron en mayo de este año al techo del globo, convertido hoy en un poderoso atractivo comercial.
En lo que va de año han logrado la hazaña un japonés de 80 años de edad, un canadiense sin manos, una india con una pierna y una actriz nepalí, entre otros.
Un mexicano ascendió incluso la montaña por la cara norte y por la sur en el mismo mes, algo que nunca antes se había hecho.
Desde que Hillary y Shera, cargados con siete toneladas de materiales, pusieran pie en la cima hace 60 años hasta el año pasado, el Everest ha sido testigo de 6.208 ascensos, 3.337 a cargo de alpinistas extranjeros y el resto de sherpas, según datos oficiales.
Situado en la frontera entre Nepal y China, hasta finales de los setenta todos los ascensos se iniciaban desde el primer país, puesto que Pekín no abrió la montaña a alpinistas foráneos pese a que ciudadanos chinos sí que lo escalaron entre 1960 y 1975.
Pero todavía hoy en día la mayor parte de los montañeros lo suben desde la parte nepalí aunque resulte más caro.
"Los chinos abren la montaña a partir de abril y entonces es muy tarde para aclimatarse. Además, las operaciones de rescate son más fáciles en Nepal", argumenta Ang Thesring, de Asia Trekking, una de las mayores compañías organizadoras de rutas en Nepal.
En estas seis décadas de ascensos han muerto al menos 238 personas, 82 de ellos sherpas, que pertenecen a un grupo étnico que vive en las sombras del Everest y ayudan a los turistas en su camino.
Ellos son quienes cargan las grandes cantidades de materiales, montan y desmontan las tiendas y, en ocasiones, arrastran literalmente a aquellos que quieren escalar la montaña.
"Muéstrame a alguien que quiera ascender el Everest y veremos qué hacer", dice a Efe Pemba Doryi, que el mes pasado ató a un hombre sin manos a su cuerpo para ayudarlo a subir hasta la cima.
Pero la hazaña no es nada fácil. Eberhard Schaaf, por ejemplo, fue uno de los alpinistas que murieron el año pasado tratando de subir el monte.
Él sufrió un edema cerebral debido al mal de altura, de acuerdo con Asian Trekking, la agencia que organizó su expedición.
Pero para Tilakram Pandey, un funcionario del Ministerio de Turismo y Aviación Civil presente en la base de la montaña, una razón posible para estas muertes es además el hecho de que había demasiados alpinistas cerca de la cima.
El mejor momento para iniciar el ascenso del Everest -más sencillo que otros de altura cercana, como el Annapurna- es la primavera, pero este año las coronaciones se retrasaron al menos dos semanas debido a las adversas condiciones climáticas.
El Gobierno de Nepal ha concedido esta temporada licencias de escalada en el Everest a 341 personas, pero ese retraso, dijo Pandey, hizo que los aspirantes a hacer cima se agolparan.
"Solo hay una soga fija para hacer cima desde el Campo IV, a 7.900 metros, así que los escaladores tienen que turnarse -aseguró el funcionario-. A causa de la espera, sufren cansancio y se quedan sin oxígeno".
De acuerdo con Pandey, la llegada a la cima puede llevar en estas circunstancias entre 15 y 18 horas de escalada, frente a las 10 ó 12 horas necesarias habitualmente.
Los montañeros gastan a menudo todas sus energías en las maniobras de ascenso, y no calculan bien que necesitarán guardar algo para el descenso posterior.
Según el funcionario gubernamental Tilak Pokharel, cada montañero que escala el Everest proporciona empleo directa o indirectamente a entre diez y quince personas.
A esto hay que sumar los 10.000 dólares que se debe pagar al Gobierno nepalí por subir el pico más alto del mundo; solo en 2012 el país himalayo recaudó 3,2 millones de dólares gracias a esta tasa.
El jueves 20 de junio inicia la subasta de la guitarra que llegó a la cima del mundo, y termina el 27 de junio.
Para apoyar esta causa pueden visitar la página web de la Sociedad de Leucemia y Linfoma. Fotos cortesía de Todd Pendleton.

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